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Houston, Houston… Problemas, ninguno.

PASOS EN LA LUNA busca ser una aventura compartida. Por eso si algo no te gusta, dilo. Igual que si algo te gusta, no tengas miedo ni pena en compartirlo. Solo te pido una cosa: que cuentes que lo tomaste de aquí. Por lo demás, gracias por tu interés y por tu tiempo e intentaré que disfrutemos juntos. Emitió este comunicado desde La Luna,

kikediaz

De nuevo en la Cadena SER.

De regreso a la radio. Y como siempre, absolutamente encantado. En esta ocasión además para compartir micro con otro palicoso de la vida, Antonio Márquez, antiguo alumno por cierto de Minichaplin, excelente amigo, extraordinario comunicador y -que nadie lo ponga en duda- uno de los mayores expertos actuales en temas malagueños.

Ya en la radio, nos encontramos primero -en julio- con Isabel Ladrón de Guevara y luego ya en agosto con Esther Luque, talentos protagonistas del magacin local de mediodía “Hoy por Hoy Málaga“.

Nuestro cometido durante ocho semanas ha sido recuperar para la memoria y comentar -con gran rigor, pero escasísima vergüenza- películas de todos los tiempos filmadas en la capital y la provincia. A la sección le dimos -como no podía ser de otro modo- el nombre de MÁLAGA CINEMA, en homenaje al antiguo cine situado en la Plaza de Uncibay y también al libro sobre hechas aquí firmado por el periodista Francisco Griñán (Diario SUR/Vocento) y Juan Antonio Vigar, actual director del Festival de Málaga.

Tengo que decir que el menú que hemos servido ha sido realmente variado: un documental flamenco, la primera superproducción hecha en color en Málaga, un biopic, una de guerra, otra bandoleros…  Iré colgándolas aquí. De momento comparto la útlima de la serie: Fuego sobre África, que se tenía que haber llamado Málaga. Un film (que diría quien quisiera pasar por culto) que tuvo y tiene como uno de sus principales atractivos la presencia de la mítica pelirroja irlandesa Mauren O´Hara.

SI HACES CLICK EN EL CARTEL, ESCUCHAS EL PODCAST COMPLETAMENTE MALAGA CINEMA: Poster Fuego sobre África.

http://cadenaser.com/…/09/02/ser_mal…/1472815238_828812.html

#kikegrama. Entrenando la pasión

“Yo no busco, encuentro”. La frase es de Picasso y ha sido, es y será repetida hasta la saciedad. Entre otras cosas porque, si desarrollas una actividad creativa, terminas por comprender que solo así se alcanzan ciertos logros. Ocurre ese día en la suerte juega de tu lado. Pero, y también lo dijo Picasso, lo mejor es que la suerte -o la inspiración o lo que quiera que sea eso– si llega, que te pille trabajando.

Es evidente que no soy Picasso. Ni siquiera vivo de la foto. Pero jugando a descubrir cosas con Instagram sí que voy atento. Me dejo llevar por las formas, por los colores… Y en ocasiones encuentro una pepita de oro. Una imagen acerca de la cual que no tengo que hacer ningún esfuerzo. Porque es ella la que me cuenta su historia. Es el caso.

Me gustaron estos postes de entrada a un aparcamiento, me parecieron velas, nazarenos… pero me gustó sobre todo encontrarme con el verso que da título a la foto: “La procesión va por dentro”. Sumérgete conmigo en ella y opina o vótala si te apetece. Como en todo lo que hago, se admiten y se agradecen los comentarios.

#kikegrama. La procesión va por dentro. #entrenando #lapasion

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Cineasta casi por sorpresa

Desde que fundé MINICHAPLIN – Escuela de cine y tv en 2005 -dentro de lo que fue una empresa que ya no existe: MUNDOCLICK– puedo decir que hemos hecho en la escuela centenares de cortometrajes. Bien es cierto que durante una época repetimos unas cuantas historias muchas veces; pero luego y con el paso del tiempo también hemos ido creando una interesante colección de pelis a la que hasta el momento no hemos sacado todo el partido posible. Por poner un ejemplo: jamás habíamos participado en un concurso.

Así fue hasta el pasado año, cuando -en una conversación sobre IMDB, la base de datos canónica del mundo del cine- alguien me preguntó porqué no estaba en ella. Fue entonces cuando me di cuenta de que, a la par que mi tarea como docente, ha corrido paralela y casi de incógnito -incluso para mí- una trayectoria como “cineasta”. Es una palabra que me suena enorme… pero… y con toda la humildad, es una realidad, ahí está.

Y aquí tienes el cartel de la primera peli con la que nos hemos lanzado al universo de los concursos de cortometrajes. Una peli con un texto mínimo, sin diálogos, con música original y un mensaje positivo: “Frente al veneno de las pantallas, es posible encontrar antídotos”. Si pinchas en el cartel, la ves en mi página de VIMEO. Aquí o allí se agradecen comentarios.

Cartel oficial "El auténtico hobbyt"

Cartel oficial “El auténtico hobbyt”

#kikegrama: “El futuro de la Fiesta”

Comparto contigo esta foto de mi archivo de Instagram. Está hecha en la fachada de La Malagueta, plaza de toros de Málaga. Con ella empecé a experimentar las posibilidades creativas que ofrecía poner a cada imagen un título y como mucho tres etiquetas. (Se admiten y agradecen opiniones)

El futuro? #plazadetoros #sintoros #lamalagueta

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Los Reyes son Rappel.

Pasó ya la Navidad. Llegó la noche de Reyes y pasaron las cabalgatas. Y aunque haya quien intente, de manera interesada, magnificar los daños, ya no volveremos a oír hablar de ellas hasta el próximo enero. En Madrid, en el primer año del Carmenato, se optó por renovar el espectáculo. Y lo consiguieron. De entrada, los trapos que lucían los Tres Magos parecían un diseño en tripi de Agatha Ruiz de la Prada. Tan feos iban que Cayetana Alvarez de Toledo, marquesa, periodista y ex-diputada popular, explotó en su twitter con una queja sobre la desilusión de su hija. En tonos muy dramáticos: “Mamá, el traje de Gaspar no es de verdad. No te lo perdonaré jamás, Manuela Carmena. Jamás”. Las redes le devolvieron la onda expansiva de su petardo sepultándola bajo un alud de bromas, risas y ofensas por el pardillismo partidista de la twittera. En su turno de réplica, Álvarita de Toledo respondió que “Twitter es la tumba de la inteligencia”. Una obviedad en su caso: su propio twitter era la muestra.

Pero, por si no fuera bastante con la renovación de la equipación, en el afán por innovar se incorporaron a la Marcha por la Ilusión nuevos jugadores extranjeros. Y así, en el desfile matritense, desfilaron también pictoplasmas, personajes a los que todo el mundo habíamos echado continuamente en falta en los miles, tal vez cientos de miles de cabalgatas celebradas en estos últimos 2015 años. ¿O tú no has estado alguna vez esperando las carrozas y los golpes de los caramelos y has pensado… oye, vendrán esta vez los pictoplasmas? Pues eso. Novedad en el vestuario, en el reparto y una más que quedará para los anales cabalgateros. Montamos tales películas que era lógico que llegara el primer spoiler oficial, y retransmitido, sobre los Reyes Magos. Los actores embutidos en los pictoplasmas tenían orden precisa de no abrir la boca. Pero, cosas del directo, un reportero de TVE se acerca, le mete el micro a una criatura interesándose por desde cuando cónoce a los Reyes -en un intento por dotar de base sólida la Gran Mentira-, y el pictoactor se deja ir diciendo que desde que conoce a sus padres. Luego ha hecho un video pidiendo disculpas a su manera y diciendo que no cobrará. No, hijo, ve, cobra y gástate el dinero en que te cosan la boca.

Abunda -y aburre- en nuestra clase política la afición por disparar de modo indiscriminado contra cualquier cosa que se mueva en el bosque. Hasta el punto de que a veces se disparan en su propio pie.

Fechas antes, y en Valencia -al igual que Madrid ya no gobernada por el PP- también se optaba por la innovación. Y en vez de Reyes desfilaron Reinas Magas. Éstas vestidas en modo barroco, a lo grande. Pero la que se ha liado también es grande. Las voces de la caverna, como las llama José María Izquierdo en la SER, saltaron a la yugular del actual consistorio asegurando que quieren cargarse la tradición, que con actuaciones así se pervierten las raices cristianas de la celebracion y de la historia, que si patatín, que si patatán. Como si nunca antes ninguna mujer hubiese sido, previa barba postiza, Rey Mago. La mismísima Esther Luque, voz de SER Málaga, recordaba que ella lo fue hace unos años. No sé, igual es que a la gente del PP lo que les gusta son mujeres con barba postiza. Es todo tan extraño…

Ante tal panorama, demando por aquí y por allá opiniones. Hasta que me llega la más razonable de todas. Me la regala María F. quien viene de preguntarle a sus niños de Primaria sobre el asunto. Diminutos y diminutas le cuentan que saben -perfectamente porque de otro modo sería imposible- que quienes salen en las cabalgatas no son los Reyes de verdad. Así que, Cayetana, cari, marquesa mía, vigila a esa niña; igual no le estás contando las cosas bien. Y luego llega lo más grande y es sobre las tradiciones: ¿Te imaginas -me dice María F.- lo que pensarían los curas o frailes la primera vez que se montó un Belén en Sudamérica por gente indígena? Porque ahí el niño Dios no sería blanco y rubito.

¿Mi opinión? Mi opinión es que abunda -y aburre- en nuestra clase política la afición por disparar de modo indiscriminado contra cualquier cosa que se mueva en el bosque. Hasta el punto de que a veces se disparan en su propio pie. Y que resulta poco pía su escasa altura de miras. Quizás menos twitter, menos consignas en 140 caracteres y más lectura fuera de la pantalla del móvil nos hicieran a todos y a todas mejores ciudadanos. Ojalá encontráramos una estrella que nos guiara por ese camino. Aunque al final nos diésemos cuenta de que los Reyes son los padres y se visten como Rappel. Con esos beneficios, me matriculo en Monarquía.

El primer #kikegrama

Por mucho que digan, estar en las redes no es fácil. Requiere no solo constancia, sino aprendizaje y habilidad. Es fácil compartir, pero el reto -para mí siempre- es crear, desarrollar una propia identidad. Alcanzar en cada ámbito un ser y un estar que todo el mundo reconozca como tuyo.

Soy usuario veterano de Facebook (de eso hablaré otro día). Ando intentando arrancar la moto de Twitter. Tengo perfil en LinkedIn. Pero en lo que sin duda he encontrado un reconfortante placer es en Instagram. Me dedico desde hace ya casi 30 años al mundo de la comunicación, pero casi se me olvida que empecé por la fotografía.

Pues bien, a mi ser y estar en Instagram les puse el nombre de #kikegramas. Y éste que comparto hoy fue el primero. Es una foto en las primeras horas de la mañana de la playa que hay cerca de casa. Por su borde transcurre La Gran Senda de Málaga. Y como ése era el propósito, comenzar un camino, pues ésta fue la primera foto. Consiguió la sorprendente cantidad de 8 Me Gusta. Y aunque parezcan pocos, a mí me parece magia y mi agradecimiento será siempre enorme a quienes hicieron click en el corazoncito de la imagen.

El experimento resultó y hoy los #kikegramas llevan siempre una leyenda tipo verso que gira y los convierte casi en haikus con las etiquetas que añado. De momento, aquí como digo, tienes el primero. Descriptivo, aún sin poética añadida. Fue un primer paso en esa otra luna que es Instagram y no hacía más que comenzar a explorar el territorio. Ojalá que te guste.

 

Proximo proyecto, si. #Gransenda #malaga.

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Reyes Magos mexicanos

olaguibel

Quería comenzar este blog con algo chulo y creo que no puedo encontrar una historia mejor que la que tiene que ver con esta foto. Este pasado verano estuvimos de vacaciones en Paris. Hemos viajado varias veces en coche a Francia y, al menos a la ida, siempre hemos hecho noche en Vitoria. Aunque siempre en las afueras.

En esta ocasión no fue a la ida, sino a la vuelta cuando -quizás por haber leído que Vitoria goza de una alta calidad de vida- decidimos buscar un hotel cerca del centro. Llegamos, ya por la tarde, en agosto y recién acabada las Fiestas de la Virgen Blanca. Y… nada, ducha, soltamos las maletas y después de muchas horas de coche… venga, a la calle. Para no andar a ciegas ni a golpe de móvil tengo por costumbre preguntar a alguien del lugar adónde iría a tomar algo “con su familia”. Y recalco esto porque no buscamos sitios turísticos sino de confianza y con calidad.

Esta vez nuestra guía obligada fue la recepcionista del hotel, una mujer amable y eficientísima que al momento nos había señalado con tres cruces en un mapa los tres posibles mejores lugares. Acertó. Unas cuantas calles más allá, dimos sin mucho esfuerzo con el Sagartoki, excelente local de pintxos con un ambiente fantástico.

“…guardamos ya para nosotros no solo la sorpresa, sino la sensación de haber vivido un momento que pocas veces creo que se dé en la vida”

Ya el propio servicio de camareros que atendía la barra merecería un post aparte. Baste decir que eran todos -salvo el jefe- negros (subsaharianos como hay que decir ahora) y que el que nos atendió se llamaba Amstrong -exacto, como el primer hombre que pisó La Luna-. Las risas que nos echamos con él, que ríe a mandíbula batiente, se quedan para el recuerdo. Entre otras cosas porque cuando fui a pedirle por primera vez a Amstrong me soltó un desconcertante “Ahora no es el momento”. Dejo a la imaginación de cada cual qué tipo de personaje es. Pero me encantaría tenerle más cerca porque risas como la suya hacen la vida mejor.

La cuestión es que andábamos en la barra peleando por hacernos con pintxos y bebidas cuando a nuestro lado se coloca una familia. Luego supimos que eran padre, madre, hijo e hija. Algo desconcertados en el guirigay del bar, la mamá me pregunta cómo va aquello. A lo que le repito lo que minutos antes me habían contado dos parroquianos: Matar o morir. O lo que es lo mismo, hacerse con el interés de un camarero a toda costa.

Llegan mis tapas, las acerco a nuestra mesa y vuelvo a la barra. Como soy de palique fácil, me animo a recomendarles alguna de las especialidades de la casa a la luz de lo que veo pedir y de los artículos de prensa colgados en las paredes, que señalan los muchos premios conseguidos por el establecimiento en varios concursos de pintxos. En la conversación noto enseguida que son mejicanos. Y les pregunto de dónde porque, por azares de la vida y con una Guerra Civil de por medio, tengo -me gusta decir que son 70- familiares en diferentes lugares de aquel pais.

Seguimos conversando y descubro de esta forma que, al igual que nosotros, es también la primera vez que los cuatro visitan Vitoria y que el motivo de su viaje es conocer más sobre sus ancestros. Eso lo que motiva su viaje: que los chicos conozcan parte de la historia del apellido paterno: Olaguibel.

Es entonces cuando llega la sorpresa. Porque -les cuento- yo conocí a alguien con ese apellido. Sólo que en Málaga y casi 50 años antes. Se llamaba -les digo- María Luisa Olaguibel. Era una mujer joven, guapa y pelirroja que vivía “en el campo de golf de la Ciudad Olímpica de México“. Y es también entonces cuando los ojos del hombre que está frente a mí se abren y sueltan una frase que nos deja a todos en estado de shock: “Es mi tía”.

Resulta evidente que a partir de ahí surge una catarata de preguntas y respuestas a partir de la primera de las cuestiones: ¿cómo es posible que yo me acuerde de ella después de tantos años? Y la respuesta está en la foto que también comparto. Aunque la memoria reconstruye los recuerdos a cada paso, creo que la historia que les cuento es cierta. Creo que fue María Luisa, que por aquel entonces viajó varias veces a Málaga acompañada de su madre, y con quienes traté en casa de mi madrina -que regentaba una casa de huéspedes-; que fue ella, digo, quien me regaló el fuerte con el que aparezco en la foto. Y, claro, día de Reyes, un fuerte, una mejicana -con ese acento y el pelo rojo-, que vivía “en un campo de golf” de una “ciudad olímpica”, en México, y con un apellido tan singular, Olaguibel… no son cosas que olvida fácilmente un niño de, no sé, 6 ó 7 años con cierta tendencia a coleccionar historias y personajes. Ahora pienso que ella fue sin duda uno de los primeros.

En fin… Todos, los nuevos Olaguibel de la colección y mi propia familia (María, Panamá y Lucas)  guardamos ya para nosotros no solo la sorpresa, sino la sensación de haber vivido un momento que pocas veces creo que se dé en la vida. ¿Cuántas posibilidades hay de que casi cincuenta años después de haber conocido a alguien en una ciudad, y con quien luego no volverás a tener contacto, encuentres en otra ciudad a 1000 kilómetros de la primera, a cuatro familiares de aquella persona que, al igual que tú, visitan por vez primera ese lugar? Sinceramente creo que, de hacer un cálculo de probabilidades, la cifra que saldría sería ínfima. Y sin embargo ocurrió. Y eso es algo que creo que ya nunca olvidaremos.

Gracias al encuentro supe que María Luisa aún vive, que como es lógico sí que recordaba haber visitado Málaga y haberse alojado en casa de mi tía Mercedes, pero no desde luego ni a mí ni mi fuerte ni su regalo. Eso casi da igual. Casi 50 años después esta mujer, aun en la distancia, volvió a convertirse en un segundo recuerdo imborrable en mi vida. Me hizo, sin siquiera saberlo, otro maravilloso regalo de Reyes. Solo que esta vez en verano. Gracias, María Luisa Olaguibel, mexicana, pelirroja -como la Jacinta de Moreno Villa-, residente “en el campo de golf de la Ciudad Olímpica de México”, gracias. Nos hiciste volver a creer en la magia. Gracias a ti comprobamos que Los Reyes Magos existen y hablan con acento mexicano. Que tu vida sea feliz y larga como lo es mi recuerdo.