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Los Reyes son Rappel.

Pasó ya la Navidad. Llegó la noche de Reyes y pasaron las cabalgatas. Y aunque haya quien intente, de manera interesada, magnificar los daños, ya no volveremos a oír hablar de ellas hasta el próximo enero. En Madrid, en el primer año del Carmenato, se optó por renovar el espectáculo. Y lo consiguieron. De entrada, los trapos que lucían los Tres Magos parecían un diseño en tripi de Agatha Ruiz de la Prada. Tan feos iban que Cayetana Alvarez de Toledo, marquesa, periodista y ex-diputada popular, explotó en su twitter con una queja sobre la desilusión de su hija. En tonos muy dramáticos: “Mamá, el traje de Gaspar no es de verdad. No te lo perdonaré jamás, Manuela Carmena. Jamás”. Las redes le devolvieron la onda expansiva de su petardo sepultándola bajo un alud de bromas, risas y ofensas por el pardillismo partidista de la twittera. En su turno de réplica, Álvarita de Toledo respondió que “Twitter es la tumba de la inteligencia”. Una obviedad en su caso: su propio twitter era la muestra.

Pero, por si no fuera bastante con la renovación de la equipación, en el afán por innovar se incorporaron a la Marcha por la Ilusión nuevos jugadores extranjeros. Y así, en el desfile matritense, desfilaron también pictoplasmas, personajes a los que todo el mundo habíamos echado continuamente en falta en los miles, tal vez cientos de miles de cabalgatas celebradas en estos últimos 2015 años. ¿O tú no has estado alguna vez esperando las carrozas y los golpes de los caramelos y has pensado… oye, vendrán esta vez los pictoplasmas? Pues eso. Novedad en el vestuario, en el reparto y una más que quedará para los anales cabalgateros. Montamos tales películas que era lógico que llegara el primer spoiler oficial, y retransmitido, sobre los Reyes Magos. Los actores embutidos en los pictoplasmas tenían orden precisa de no abrir la boca. Pero, cosas del directo, un reportero de TVE se acerca, le mete el micro a una criatura interesándose por desde cuando cónoce a los Reyes -en un intento por dotar de base sólida la Gran Mentira-, y el pictoactor se deja ir diciendo que desde que conoce a sus padres. Luego ha hecho un video pidiendo disculpas a su manera y diciendo que no cobrará. No, hijo, ve, cobra y gástate el dinero en que te cosan la boca.

Abunda -y aburre- en nuestra clase política la afición por disparar de modo indiscriminado contra cualquier cosa que se mueva en el bosque. Hasta el punto de que a veces se disparan en su propio pie.

Fechas antes, y en Valencia -al igual que Madrid ya no gobernada por el PP- también se optaba por la innovación. Y en vez de Reyes desfilaron Reinas Magas. Éstas vestidas en modo barroco, a lo grande. Pero la que se ha liado también es grande. Las voces de la caverna, como las llama José María Izquierdo en la SER, saltaron a la yugular del actual consistorio asegurando que quieren cargarse la tradición, que con actuaciones así se pervierten las raices cristianas de la celebracion y de la historia, que si patatín, que si patatán. Como si nunca antes ninguna mujer hubiese sido, previa barba postiza, Rey Mago. La mismísima Esther Luque, voz de SER Málaga, recordaba que ella lo fue hace unos años. No sé, igual es que a la gente del PP lo que les gusta son mujeres con barba postiza. Es todo tan extraño…

Ante tal panorama, demando por aquí y por allá opiniones. Hasta que me llega la más razonable de todas. Me la regala María F. quien viene de preguntarle a sus niños de Primaria sobre el asunto. Diminutos y diminutas le cuentan que saben -perfectamente porque de otro modo sería imposible- que quienes salen en las cabalgatas no son los Reyes de verdad. Así que, Cayetana, cari, marquesa mía, vigila a esa niña; igual no le estás contando las cosas bien. Y luego llega lo más grande y es sobre las tradiciones: ¿Te imaginas -me dice María F.- lo que pensarían los curas o frailes la primera vez que se montó un Belén en Sudamérica por gente indígena? Porque ahí el niño Dios no sería blanco y rubito.

¿Mi opinión? Mi opinión es que abunda -y aburre- en nuestra clase política la afición por disparar de modo indiscriminado contra cualquier cosa que se mueva en el bosque. Hasta el punto de que a veces se disparan en su propio pie. Y que resulta poco pía su escasa altura de miras. Quizás menos twitter, menos consignas en 140 caracteres y más lectura fuera de la pantalla del móvil nos hicieran a todos y a todas mejores ciudadanos. Ojalá encontráramos una estrella que nos guiara por ese camino. Aunque al final nos diésemos cuenta de que los Reyes son los padres y se visten como Rappel. Con esos beneficios, me matriculo en Monarquía.

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